33rd Domingo del Tiempo Ordinario

33rd Domingo del Tiempo Ordinario

Padre Joseph Levine; 15 de noviembre, 2020
Lecturas: Prov 31,10-13.19-20.30-31; Salmo 127,1-5; 1 Tes 5,1-6; Mat 25,14-30

Cuando la gente esté diciendo: ‘¡Qué paz y qué seguridad tenemos!’, de repente vendrá sobre ellos la catástrofe.

La gente al que se refiere San Pablo son las personas mundanas, las que no creen en Dios y en Jesucristo o aquellos que a pesar de su creencia profesada están más bien gobernados por actitudes y formas de pensar que son mundanas. Los hijos de la luz, que no duermen a Dios y a la vida de gracia, que permanecen sobrios y despiertos a través de una vida de oración, no buscan paz y seguridad en este mundo y no tienen nada que temer. La gente mundana busca la paz y la seguridad en este mundo y fácilmente se desvía y se engaña por aquellos que prometen darles paz y seguridad.

En cualquier caso, San Pablo se refiere en realidad a un tiempo muy específico en la historia de la salvación, el reinado del Anticristo.

Antes de entrar más en este tema del Anticristo permítanme citar el Catecismo de la Iglesia Católica sobre la cuestión.

Cito el Catecismo porque, triste para decir, los predicadores católicos a menudo han callado en este tema, fallendo así en su deber de servir de ‘centinela’ al pueblo de Dios (cf. Ez 3,17-21); fallendo así en el papel del buen pastor que suena la alarma cuando ve venir al lobo. (cf. Jn 10,12)

Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes (cf. Lc 18, 8; Mt 24, 12). La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra (cf. Lc 21, 12; Jn 15, 19-20) desvelará el ‘misterio de iniquidad’; bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne (cf. 2 Ts 2, 4-12; 1Ts 5, 2-3;2 Jn 7; 1 Jn 2, 18.22). (CIC 675)

Las fuentes bíblicas más importantes para la doctrina del Anticristo se encuentran en la 2ª Carta de San Pablo a los Tesalonicenses y en el Apocalipsis.
San Pablo habla primero de una ‘apostasía’ que viene antes de la manifestación del hombre de anarquía. (cf. 2 Ts 2,3)
Podríamos poner el asunto simplemente. Europa fue una vez cristiana. Europa conquistó efectivamente el resto del mundo, trayendo en parte fe en Cristo, pero también trayendo en parte apostasía de Cristo.
Los pasos de esta apostasía comenzaron con el rechazo de la Iglesia por la revolución protestante, continuada por el rechazo de la fe cristiana a través del dominio de la ‘razón científica’, al rechazo de la autoridad y la moralidad, conduciendo finalmente a la anarquía del relativismo absoluto que vemos hoy.
Todo esto es una especie de preparación para la aparición del hombre de anarquía que debe ser revelado. Él Se opone y se exalta por encima de todo lo que se llama ‘dios’ y es objeto de adoración, a fin de sentarse en el templo de Dios, alegando que es Dios. (2 Ts 2,4)
San Pablo también habla de alguien o algo en el mundo que detiene la anarquía y por eso también detiene la apariencia del hombre de anarquía. Parece que en el mundo de hoy resta muy poca fuerza para detener.
La otra fuente principal de la doctrina del Anticristo es el capítulo 13º del Apocalipsis en el que se revela una ‘bestia’ y un ‘falso profeta’.
La bestia se describe como teniendo siete cabezas y diez cuernos; en los cuernos son diademas y, en las cabezas, nombres blasfemos. (cf. Ap 13,1) La bestia es revelada como un agente de Satanás de quien recibe poder y autoridad. Todo el mundo termina adorando a la bestia declarando, ¿Quién puede compararse con la bestia o quién puede luchar contra ella? (Ap 13,4) La bestia pronuncia blasfemias contra Dios, blasfemando su nombre y su morada y los que moran en el cielo. En otras palabras, ella blasfema contra Cristo, contra la Iglesia y contra los santos. La bestia no sólo está contenta con las palabras, sino que persigue activamente e incluso mata a los fieles en la tierra.
A lo largo del siglo pasado las fuerzas del comunismo han hecho todo eso. El número de cristianos que fueron encarcelados o asesinados en la antigua Unión Soviética y en la China comunista y en otros países comunistas, incluyendo Cuba, es incalculable. Las blasfemias y persecuciones también devastaron la Iglesia en México, especialmente en los años de 1920 hasta 1930.
El falso profeta del libro de Apocalipsis también necesita ser mencionado porque tenía dos cuernos de cordero, pero hablaba como un dragón (sus palabras estaban llenas de engaño). Empuñaba toda la autoridad de la primera bestia a su vista e hizo que la tierra y sus habitantes adoraran a la primera bestia. (Ap 13:11-12)
La comparación con el cordero sugiere un líder cristiano; por esta razón, el falso profeta ha sido históricamente identificado con toda la traición por parte del clero católico. Estos falsos profetas y discípulos de Judas llevan a los católicos a someterse a la bestia ya sea por su doctrina falsa y mundana o por el escándalo que dan – sólo tenemos que considerar cuántas personas han dejado la Iglesia debido al escándalo de abuso sexual del clero. También podemos considerar el fracaso de los obispos católicos que no han alzado la voz y tampoco han tomado medidas contra los políticos católicos, como Joseph Biden, que han apoyado el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo. Al final, el falso profeta seduce a los fieles para que se sometan al dominio de la bestia, un domino que será global.
En cualquier caso, volvamos a una consideración de la primera bestia para entender su relación con el Anticristo. Las siete cabezas tienen nombres blasfemos. La bestia, propiamente dicha, no es una persona, sino un cuerpo de sociedad humana sin Dios, una especie de ‘anti-Iglesia’ que actúa bajo el dominio de las siete cabezas.
En este momento, estamos viviendo en medio de una sociedad verdaderamente sin Dios que es de hecho como una bestia feroz que destruye la vida humana. Esta bestia está activa en un poder impersonal que mata las almas; actúa por medio de las burocracias gubernamentales, las grandes corporaciones, los partidos políticos, los principales medios de comunicación y la industria del entretenimiento. De hecho, podemos sentirnos fácilmente impotentes contra esta bestia. Hay una gran tentación, incluso para aquellos que reconocen las mentiras con las que nos bombardean diariamente, de rendirnos y declarar, ¿quién puede compararse con la bestia o quién puede luchar contra ella?
Las siete cabezas, que controlan a la bestia, podrían identificarse con las poderosas ideologías como el comunismo, o masonería, o el transhumanismo de la gran tecnología; estas ideologías efectivamente están dominando el mundo. Podríamos poner caras a esas cabezas con nombres como Xi Jinping, el Presidente de China, o George Soros, o Bill Gates. Aún así, es difícil decir cómo encaja todo o quién realmente está haciendo las decisiones, excepto que Satanás está definitivamente detrás de todo.
Sin embargo, vamos a reconocer al Anticristo en la única cabeza que parece haber sido herida mortalmente, pero con la herida sanada. La falsa replicación de la muerte y resurrección de Jesucristo es lo que gana el mundo entero al dominio de la bestia. El hombre de la anarquía, el Anticristo, daría un rostro humano a una de las cabezas de la bestia, y engañaría al mundo a través de una apariencia de ‘resurrección’.
En cualquier caso, así como Cristo y su Iglesia, que está animada por su Espíritu Santo, son inseparables, el Anticristo y la bestia como una especie de ‘Anti-iglesia’ son inseparables. En el caso, de Cristo, él vino primero y luego su Cuerpo, la Iglesia. En el caso del Anticristo, su ‘cuerpo’, por así decirlo, parece estar ya muy bien preparado, esperando la aparición del Anticristo.
¿Qué tiene que ver esto con la paz y la seguridad? Los últimos dos siglos y medio se han caracterizado por la revolución y la guerra a una escala sin precedentes que ha destruido o subvertido todos los órdenes y autoridades previamente establecidas. Esto ha preparado el camino para el Anticristo como la solución aparente, ofreciendo una especie de nueva religión que propondrá resolver los problemas de la raza humana, ofreciéndonos paz y seguridad; será ‘una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad.’ (CCC 675)
Entre tanto, nos desafían con el grito: ¿Quién puede compararse con la bestia o quién puede luchar contra ella? Se nos dice: ‘Acéptenlo. Es inevitable. Es el futuro.’
Miren, en primer lugar, no es inevitable. A pesar de que fuerzas poderosas en el mundo han estado preparando un ‘cuerpo’ para el Anticristo, el Anticristo mismo no parece haber llegado a la escena y posiblemente todo se derrumbará sin que eso suceda. O tal vez no.
En cualquier caso, debemos permanecer despiertos y sobrios; debemos invertir y trabajar con los ‘talentos’ que Dios nos ha dado.
Los adoradores de la bestia gritan, ¿Quién puede compararse con la bestia? Ese es un desafío blasfemo y debemos responder con el grito de batalla de San Miguel Arcángel, cuyo nombre significa: ¿Quién es como Dios?
A continuación, debemos reconocer que, en el mundo en el que vivimos, caracterizado como lo es por las mentiras y el engaño a gran escala, debemos dar prioridad a la verdad de la fe. En cierto modo, la verdad de la fe debe incluso estar por encima del amor precisamente porque el ‘amor’ ha sido tan ampliamente falsificado. La palabra a menudo se ha vuelto vacía y sin sentido. Sólo la verdad de la fe garantiza la realidad del amor. Sin la verdad de la fe, el amor que proviene de Dios desaparecerá del mundo.
Viviendo en la verdad, entonces, debemos resistir las mentiras que nos rodean. Debemos negarnos a ceder. Debemos rechazar la mentira de que un bebé no es más que un grupo desechable de células. Debemos rechazar la mentira de que los hombres pueden casarse con hombres y las mujeres pueden casarse con mujeres. Debemos rechazar esa mentira de que un hombre puede convertirse en mujer o mujer en hombre. Estas son mentiras fundamentales y atroces porque golpean la esencia de lo que significa ser humano. Estas mentiras destruirían nuestra humanidad y harían que sea un juego de los poderosos, un producto comercial, un experimento de laboratorio. Aquellos que se comprometen con las mentiras se preparan para recibir la marca de la bestia.
Pero si queremos rechazar las mentiras, entonces debemos estar preparados para el odio y el vitriolo con los que seremos atacados. Debemos estar listos para ser llamados ‘fanáticos’, ‘llenos de odio’, ‘intolerantes’, y cualquier otro nombre del insulto. Jesús nos advirtió: Si han llamado al amo de la casa demonio, cuánto más los de su casa. (Mt 10:25)
Recuerden, no somos cristianos por el bien de algún éxito y triunfo mundanos, somos cristianos para la esperanza de la vida eterna. Como dije en los últimos dos domingos, nuestro principal deseo debe ser el deseo de contemplar el rostro de Dios en la eternidad; esto será la salvación de nuestra alma.
Debemos prestar atención la exhortación de la carta a los hebreos y mantener los ojos fijos en Jesús, autor y perfeccionador de la fe, el cual, animado por la alegría que esperaba, soportó sin acobardarse la cruz y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. (Heb 12,1-2)
Y las palabras de San Juan: La victoria en que el mundo ha sido vencido es nuestra fe. ¿Quién ha vencido al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? (1 Jn 5,5)
Por último, es importante que antes que el Apocalipsis nos muestre la bestia del Anticristo, nos muestre el gran signo de la victoria, el signo de la Santísima Virgen María, la mujer vestida con el sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza, nuestra Madre (cf. Ap 12,1) mientras guardemos los mandamientos de Dios y testifiquemos a Jesús. (cf. Ap 12,17)
No basta con llevar un rosario, ¡debemos saber cómo usarlo y usarlo!
En cuanto al hombre de anarquía, el Anticristo, Jesús lo matará por el aliento de su boca. (2 Ts 2,8 cf. Ap 19,11-21)
No hay nada escondido que no debe ser descubierto, ni nada tan secreto que no llegue a conocerse y salir a la luz. (Lc 8,17)

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Fr. Joseph Levine graduated from Thomas Aquinas College and after a long journey was ordained to the priesthood for the Diocese of Baker, Oregon. He currently serves as pastor of St. Peter Catholic Church in The Dalles on the Columbia River.

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