6º Domingo del Tiempo Ordinario

6º Domingo del Tiempo Ordinario

Padre Joseph Levine; 14 de febrero, 2021
Lecturas: Lv 13,1-2.44-46; Salmo 31,1-2.5.11; 1 Cor 10,31-11,1; Mc 1,40-45

Los últimos dos domingos he hablado de que Jesús vino para deshacer las obras del diablo y que parte de esto fue exponer los engaños y mentiras que el diablo ha divulgado entre el género humano. He insistido que no es suficiente promover la verdad, también la falsedad debe ser expuesto y condenado.

En particular he hablado contra la herejía del modernismo, que por lo general nos dice que la Iglesia debe cambiar para conformarse a los tiempos en lugar de llamar a los tiempos al arrepentimiento. El domingo pasado entré mas detalladamente en los errores del modernismo. Los errores del modernismo toman su origen de una pierda de fe en la realidad de Dios y de la vida eterna. Esta pierda de fe está acompañada por una fe ilimitada en la autoridad de la ciencia. En lugar de creer en Jesucristo y seguir a Jesucristo, ahora nos dicen que debemos ‘creer en ciencia’ y ‘seguir a la ciencia’.

El problema es que la ciencia realmente no pasa de ser una investigación muy limitada de los aspectos de la realidad material que puede medirse. Este tipo de investigación ha sido enaltecido muy allá de sus limites para ser la regla absoluta de la razón y la verdad. Por consecuencia toda la realidad que puede conocerse se reduce al mundo material que puede medirse, porque esto es lo que investiga la ciencia. Necesariamente esto excluye tan Dios como lo bien y lo mal, la moralidad.

La psicología humana no puede suportar esta reducción de la realidad y por eso Dios y la moralidad vuelven no por medio de conocimiento sino por la experiencia privada y el sentimiento. Sin embargo, esto es diferente para cada uno. Al final esto quiere decir que Dios es una cosa para una persona y otra cosa para otra persona. Igualmente, lo bien y lo mal es una cosa para una persona y otra cosa para otra persona. Esto es lo que se llama ‘relativismo’.

También podemos considerar el fenómeno de modernismo y relativismo de la perspectiva del evangelio de hoy y hablar de una lepra de la mente. Esta lepra de la mente impide que las personas reconozcan en si mismo la lepra espiritual que es el pecado. Por consecuencia también impide que las personas confiesen sus pecados para ser limpiados por Jesús.

Hoy en día la medicina es capaz de aplicar un tratamiento efectivo para la lepra, pero en el mundo antiguo fue una enfermedad horrible. La lepra poco a poco desfigura la apariencia de una persona, impide el sentido del tacto, haciendo que se entumecen y se debilitan las manos y los pies, y por eso la persona se convierte torpe. La lepra también es un poco contagiosa, probablemente por contacto prolongado con una persona infectada. La lepra fue acompañada por un grande estigma social por causa del contagio y la fealdad. Para resumir, la lepra causó fealdad, pierda del tacto, y torpeza.

Podemos fácilmente observar los síntomas de la lepra mental en la fealdad y aislamiento que caracterizan nuestro mundo moderno.

En México, ustedes tienen muchas iglesias antiguas que son muy hermosas; en comparación las iglesias modernas fácilmente se ven como feas. La fealdad producida por la lepra mental se ve en el arte moderno, en las ciudades hinchadas que se caracterizan por conjuntos de departamentos que son como hormigueros o termiteros y edificios públicos monstruosos, y en la contaminación del medio ambiente. Voy a decir que los computadores y celulares son feos. Todo esto es producto de la lepra mental.

El mundo de tecnología que es fruto de la lepra mental, a pesar de las comodidades que produce y las conexiones que resultan de la revolución del transporte y comunicación, ha dejado personas a solas y aisladas, entre familias divididas y destrozadas. El aislamiento ha sido revelado y reforzado por los mecanismos de la dictadura de la pandemia. Día por día el mundo se hace mas inhumano; la humanidad está en camino de destrucción.

La fealdad moderna manifiesta la lepra mental, pero para comprender su raíz tenemos que considerarla de la perspectiva del sentido del tacto. El tacto es el sentido de la realidad. La mente moderna ha perdido su contacto con la realidad.

La lepra es una enfermedad que desenvuelve muy despacio y la lepra mental que hoy en día es muy avanzada ha desenvuelto muy despacio. Por eso es importante entender un poco de la historia.

Podemos ya observar los primeros síntomas en el siglo 17º en un filosofo famoso y influyente, René Descartes; el puede llamarse ‘el padre de la mente moderna’. Él inauguró su investigación filosófica por un método de duda radical, dudando no solamente el acceso de la mente a la realidad, sino también su propia existencia.

En el siglo 18º Immanuel Kant enseño que mientras en el pasado las personas tomaron como supuesto que la mente se conforma a la realidad, ahora debemos suponer que la realidad se conforme a la mente. Si hablara de la mente divina, tendría razón, pero estaba hablando de la mente humana.

Es fácil hacer bromas de Descartes y Kant y junto con ellos toda la filosofía académica. De veras, una gran parte de la filosofía moderna es digna de la burla. Sin embargo, esos hombres fueron muy inteligentes y persuasivos. Además, la filosofía ha tenido una influencia muy fuerte en el mundo, en la política, la economía, la educación, y todos los ámbitos de la vida humana.

Podemos entender la influencia por observar que ahora tenemos una educación escolar que es prácticamente universal. Todos, incluyendo los que acaban por gobernar las ciudades, los estados, y las naciones, fueron a la escuela y aprendieron de maestros. ¿Entonces, quién enseñó a los maestros? Los profesores de la universidad. Y ¿quién enseñó a los profesores de la universidad? Los filósofos, como Descartes y Kant. Sería posible decir que incluso la posición elevada que tiene la ciencia se debe a los filósofos.

Ahora esta lepra mental ha avanzado tanto que el Presidente de los Estados Unidos, la Vice-Presidenta, y la Presidenta de la Cámara de Representantes, las grandes empresas, especialmente de la tecnología, pero también los equipos de deporte, y sus lideres, las grandes empresas de la comunicación, y también las universidades importantes, todos parecen tomar como supuesto que el sexo de una persona no es un hecho que se manifieste cuando la persona nace, sino es solamente ‘asignado en el nacimiento’. Por consecuencia, si una persona piense que es varón, es varón, y si piensa que es mujer, es mujer, sin respecto a la biología y la genética. Actualmente la locura va aun mas adelante, pues la persona puede pensar que es ni varón ni mujer, pero un tipo de un género ‘no-binario’ o de ‘género fluido’.

Parece que el mundo literalmente ha perdido su mente, su razón, su juicio, ha perdido contacto con la realidad misma. Esto es evidencia de la avanzada lepra mental.

Quizás alguien va a decir, “Es fácil criticar. ¿Qué es la solución?”

La insistencia en descubrir una solución de los problemas actualmente puede encontrarse a la raíz de la lepra mental. Pues esta exigencia supone que la solución es dentro de nuestra capacidad humana y que es nuestra responsabilidad. Hay problemas que podemos resolver, pero aquí estamos hablando de los problemas globales. Por eso los filósofos trataron de reducir el mundo a la medida de la mente humana para que pudiéramos controlarlo y manipularlo, proponiendo así soluciones a los problemas globales de la humanidad. Así es característico de espíritu moderno buscar un paraíso en la tierra por esfuerzo y ingenio humano.

Sin embargo, la revolución científica y tecnológica ha mostrado que por cada problema solucionado se produce mas 10 problemas. Esto nos ha conducido a la complexidad monstruosa de la vida contemporánea que no mas puede comprenderse por la mente humana. Por eso nuestro nuevo ídolo es el computador que puede procesar los datos.

Durante los últimos cien años la humanidad ha solucionado muchos problemas de la salud, pero ahora por causa de una pandemia ligera – así la percibiría nuestros antepasados que sabían que la enfermedad y sufrimiento hacen parte de la vida – nos hemos sometido casi a una dictadura mundial. Entretanto, podemos bien pensar que todos los esfuerzos para controlar el virus y acabar con la pandemia va a introducir nuevos malos. Seguramente no sabemos los efectos a largo plazo de las vacunas experimentales. Nuestro historial no es bueno.

También estamos tratando de solucionar el problema del ‘cambio climático’ sin preguntar si es prudente que el género humano trata de entrar en el asunto de control del clima del mundo. Mas y mas parece que los hombres están tratando de usurpar el papel de Dios. Los seres humanos a menudo quejan de la manera en que Dios gobierna el mundo. Sin embargo, debemos tener suficiente sabiduría para reconocer que los hombres harán un pobre sustituto por Dios.

Miren, si al menos podemos reconocer la aflicción de nuestra lepra mental, podemos convertirnos a Jesús y decir, Si tú quieres, puedes limpiarme. Limpiando el leproso físico fue algo mas fácil, pero para Dios todo es posible.

Los Hechos de los Apóstoles dice que Dios purifica los corazones por la fe. (cf. Hechos 15,9) Hoy en día cuando hablamos del corazón a menudo pensamos de la fuente de emoción, pero en la Biblia el corazón, que se refiere al centro de la persona, es el lugar de decisión y compromiso inteligente, es una metáfora que incluye tan la mente como la voluntad. La fe supone tan la mente como la voluntad: la voluntad mueve la mente para asentir a la verdad que Dios revela, confiando en la autoridad de Dios que es incapaz de equivocarse o de mentir. (cf. Vaticano I, Dei Filius, c. 3)

Dios revela dos tipos de verdad. Primero son las verdades sobrenaturales que nunca pudiéramos saber si Dios no las nos reveló. Ejemplos serían el misterio de la santísima Trinidad y la realidad de la gracia santificante por la cual compartimos la vida y naturaleza de Dios. Secundo son las verdades naturales, que la mente humana, por su poder natural es capaz de alcanzar. (cf. Vaticano I, Dei Filius, c. 2) Ejemplos serían la existencia, la omnipotencia, la sabiduría, y la bondad de Dios, y también las reglas generales de la ley moral natural. (cf. Sab 13,1-5; Rom 1,19-20) La revelación de estas verdades fue necesario porque de otra manera solamente la mente humana las pudiera descubrir por mucho estudio, durante mucho tiempo, con poca certidumbre, y misturadas con muchos errores.

Mas una verdad natural que Dios ha revelado es que Dios los creó varón y mujer. (Gen 1,27) ¿Quién hubiera pensado que fue necesario que Dios revelara algo tan evidente?

Las verdades que Dios nos ha revelado por la sagrada Escritura y la Tradición son los conocimientos mas importantes de todo, de que la ignorancia es menos perdonable, sobre todo porque Dios nos ha revelado estas verdades.

Si reconocemos que nuestras mentes son contaminadas por la lepra mental del mundo en que vivimos y si así acercamos a Jesús con fe y, en lugar de proyectar nuestros prejuicios en la palabra de Dios, recibimos su enseñanza, su enseñanza va a purificar nuestras mentes. Así el va a renovar nuestro contacto con la realidad plena y anclarnos en la realidad incluso en medio del mundo loco en que vivimos.

Share

Fr. Joseph Levine graduated from Thomas Aquinas College and after a long journey was ordained to the priesthood for the Diocese of Baker, Oregon. He currently serves as pastor of St. Peter Catholic Church in The Dalles on the Columbia River.

Recent Sermons